RELACIÓN ENTRE VICENTE ESPINEL, GAUCÍN Y UN FANTASMA
RELACIÓN
ENTRE VICENTE ESPINEL, GAUCÍN Y UN FANTASMA
Recuerdo de niño, oír de
vez en cuando en mi pueblo, Gaucín, hablar a los mayores sobre fantasmas. Se
decía, que en la calle tal, o en la calle cual, había salido a altas horas de
la noche, o bien de madrugada, un fantasma. El hecho se comentaba por todo el
pueblo, y cada vecino daba su particular versión sobre la aparición del
fantasma, algunos hasta se atrevían a describir el aspecto del fantasma en su
aparición. Recuerdo una descripción que oí en mi casa, seguramente relatada por
mi madre, que a su vez la había oído decir a algún vecino: En la calle
Arrabalete, ha salido esta noche un fantasma; era bastante alto, llevaba en la
cabeza, algo así como una trébede al revés (invertida), con luces que lo
alumbraban…
Parece ser, que estos
supuestos fantasmas, no eran, si no ciertas personas que se disfrazaban (podría
tratarse de un hombre o una mujer), para espantar, o ahuyentar, a cualquier
deambulante que pudiese circular por la calles a ciertas horas de la noche, y
así, el fantasma, poder abrirse camino sin ser identificado hasta llegar a su
destino, donde supuestamente lo esperaba una “querida”, o un “querido”, como se
le llama aquí en el pueblo, a las personas que mantienen una relación amorosa
fuera del matrimonio.
Vicente Espinel, nos cuenta
este mismo hecho, de manera más explícita y magistral, en su obra; Vida del
escudero Marcos de Obregón, publicada por primera vez en 1618, coincidiendo con
lo que en la década de los 80 aún seguía sucediendo en mí pueblo, Gaucín, y
seguramente en otros pueblos del territorio español.
He aquí, su relato:
Vicente Espinel, extracto de su libro; Vida del escudero Marcos de Obregón
(editorial Bruguera). Relación tercera. Descanso sexto, página 334.
…Después desta privación
apareciese todas las noches que yo venía una pantasma en los jardines que
alborotaba los perros y espantaba a los criados. Yo, aunque venía cansado,
levantábame a mirar todos los rincones de los jardines antes de volver a mi
cama, para si topaba la pantasma. Y en saliendo de mi cama mi esposa se
encerraba por de dentro y no habría hasta enterarse en que yo era el que
llamaba, que decía que por temor de la pantasma se encerraba por de dentro.
Duró esta pantasma muchos días y algunos meses; pero notaba que los días pocos
que me dejaba en la caza no había pantasma a la noche, ni yo podía imaginar
dónde se recogía; hasta que una noche, habiendo venido de cazar, le dije a un
criado que se estuviese a la puerta del jardín y tuviese gran cuenta con
aquella visión. Encerréme en mi aposento con mi esposa, esperando si tornaba
como las demás noches; cuando comenzaron los perros a hacerse pedazos ladrando,
porque la pantasma era tan grande que llegaba a la ventana y tejados, levantéme
con toda la priesa que pude y encontrando al criado que había dejado a la
puerta del jardín me dijo: “No se canse vuesa merced, que la pantasma es
Cornelio, su gran privado, que hace este embeleco porque mientras vuesa merced
sale, él está con mi señora haciendo traición a vuesa merced.
Francis Prieto. Gaucín, 15-12-2024
En
el IV centenario de la muerte del ilustre poeta, músico y novelista rondeño
Vicente Espinel (1550 – 1624).

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